jueves, 11 de octubre de 2007

Aquello que aprendimos de Epi y Blas... (II)

Economía doméstica se llamó en un tiempo, más tarde pasó a denominarse “esas tareas domésticas que nadie quiere hacer” y de una catalogación a otra se perdió en el tiempo las formas y los modos. La permisividad, la reestructuración horaria y de desidia han relegado a estas tareas a meros incordios.

Desde aquí quiero reivindicarlas y contribuir con mi aportación al conocimiento de las mismas. Sus modos, sus trucos, su carácter unisex...

Una frase que dejó de estar de moda es fundamental para entender estas tareas y sentirse bien con uno mismo: “lo bien hecho, bien parece”.

Comencemos por la tarea de tender la ropa. Colgar la ropa para que se seque es algo que en alguna ocasión nos ha tocado o nos tocará a todos. Pues bien, dejando de lado el método mecánico (conocido como secadora), pasaré a relataros tres aspectos importantes: cómo tender la ropa dependiendo del tendal, qué se aprende del vecindario viendo cómo tienden la ropa y cuándo hay que quitar la ropa.

Cómo tender la ropa. Mi intención es transmitiros los aspectos más relevantes de esta acción y os remarcaré algunas peculiaridades a tener en cuenta. Comencemos por la situación ideal, un tendedero extensible sin limitaciones de largura de la ropa a colgar y exterior con buen día. Como norma general, la ropa se colgará del revés –dándole la vuelta a las prendas reversibles- y de cara al exterior; los pantalones y faldas por la cintura (de tres a cuatro pinzas); las camisetas por los hombros (preferiblemente con cuatro pinzas dos en los pliegues del hombro y otras dos cercanas a la costura del cuello); con las camisas y blusas se permite –y en ocasiones se recomienda- sean tendidas de su parte inferior con la etiqueta mirando hacia la casa (con dos pinzas suele ser suficiente) si esta prenda es muy delicada y no hace mucho viento podemos proceder a tenderla en una percha fijando la misma con una pinza para evitar que se caiga; los calcetines y medias se tenderán por los dedos con el talón mirando hacia la casa (una pinza por pieza); los calzoncillos, boxers, bragas, tangas y demás se colgarán por la cintura y en la misma posición que todo lo anterior (dos pinzas); las toallas y los trapos de cocina se tenderán de sus extremos más cortos dejando que cuelgue la mayor porción posible (mínimo dos pinzas); un caso particular es el de las servilletas éstas se pueden tender indistintamente de un vértice como los pañuelos o como los trapos (de una a dos pinzas); las sábanas requieren un tratamiento individual, la que recibe el nombre de sábana –aquella que utilizamos al hacer la cama para el embozo (si no sabes lo que es te recomiendo la lectura del apartado dedicado a la tarea de cómo hacer la cama)- la tenderemos en toda su extensión fijando las pinzas en la parte baja de la misma (el número de pinzas va en función de su tamaño que depende del de la cama, este número no debería de exceder de las siete), la conocida como sábana bajera -si es que tiene elástico- la tenderemos de los picos que forma el ajuste al colchón con una o dos pinzas en medio respetando la línea y por tanto dejando colgar el sobrante; la funda o fundas de las almohadas se tenderán por su reverso y en el caso de las fundas para almohadas individuales de la parte cerrada (con dos pinzas es más que suficiente); los sujetadores o brassieres se recomienda tenderlos con un par de pinzas situadas en la parte inferior de las copas (estéticamente queda muy bien); en el caso más común de no poder disfrutar de este ideal pasaré a dar una serie de consejos de sentido común. Para no molestar al vecino de abajo procederemos a tender las sábanas a lo largo partiendo del extremo decorado y trazando una curva aprovechando la barra más cercana del tendal; esto se aplica también para tendederos con limitación de altura. Para aquellos que tiendan en un tendedero plegable les recomiendo que aplique la lógica, la optimización de espacios y el buen gusto.

Tipologías de tendedores de ropa. Tender la ropa a la vista de los vecinos da una imagen de qué tipo de personas somos o de cómo queremos ser vistos. No voy a entrar a catalogar las tipologías, eso lo dejo para el Blog El que ríe el último... piensa más lento, citaré aquello que no deberemos hacer si queremos cuidar nuestra imagen. Lo más importante, no tender ropa que chorree agua; denota poco respeto por los vecinos, que nuestra lavadora tiene el centrifugado estropeado y que no tenemos ni idea de lavar a mano. La frase “da igual cómo lo tiendo si al final todo se seca” es muy peligrosa, se empieza por despreocuparse por cómo tender la ropa y no se sabe cómo se va a acabar. Ponerle veinte pinzas a un trapo; no por poner más pinzas se sujeta mejor, denota un desconocimiento de la tarea y además que esa persona no ha tenido que planchar después esas prendas.

Cuándo hay quitar la ropa. La ropa no debe permanecer por los tiempos de los tiempos colgada. El tendal no debe de convertirse en la excusa perfecta para no planchar. Una ropa excesivamente seca es difícil de planchar y por ello es mejor retirarla con un pequeño punto de humedad que no acartonada por el calor. Si podemos evitar que el sol le dé directamente durante mucho rato mejor así conservaremos por más tiempo sus colores. Por último, lo ideal es ropa quitada ropa planchada.

2 comentarios:

IMANOL ABAD dijo...

Este post puede venir muy bien para todos esos estudiantes de primer año que se enfrentan por primera vez al tortuoso mundo de las labores domésticas. Muy didáctico. Redacción exquisita. Como diría De la Morena, eres un hombre de provecho, jaja. Aunque ya te adelanto que las mujeres no se enamoran de los que "hacen de amas de casa", se enamoran de los demás y luego les putean para forzarles a hacer todas las tareas.

Por otro lado, mostrar mi agradecimiento por reservarme el papel de "categorizador".

Flyper Digital dijo...

Hay más entregas. En cuanto a lo de las mujeres, no es algo que me preocupe. Yo soy amo de casa y a mucha honra.