domingo, 4 de noviembre de 2007

Los muertos vivientes habitan entre nosotros

Cada vez son más, en el pasado fueron personas como nosotros. Tenían familia, amigos, contaban con un futuro prometedor y paulatinamente fueron dejando este mundo. Me estoy refiriendo a los muertos sociales.

La muerte física es algo inherente a los seres vivos. Desde que el ser humano fue consciente de este hecho ha querido perpetuar su existencia y creó la palabra “recuerdo”. Es una manera de afrontar el miedo a la muerte, a que cuando uno deje este mundo su persona sea recordada por sus conocidos y que aquello que hizo durante su vida sea continuado por las posteriores generaciones. Las personas para crecer internamente necesitan de los demás. La vida en sociedad se ha mostrado como la forma de vida que mejor contribuye a la subsistencia personal y al progreso.

Pero, ¿qué ocurre con los muertos sociales? Es un término que utilizo para referirme a las personas que están excluidas de la sociedad. Esta condición se puede conseguir bien voluntariamente -la figura del ermitaño es la más representativa- o bien llevado por una dinámica autodestructiva –aquellas personas que englobamos dentro de la marginación social y que también están marginadas por otros marginados sociales-.

Individuos de los que nadie se acuerda, almas solitarias que vagan por nuestras calles, espectros vivientes de personas pasadas. La muerte la alcanzan a través del suicidio. Se van aislando de su entorno de manera progresiva. Dejan de llamar a sus amigos, dejan de pasarse por los lugares que frecuentaban, dejan sus trabajos y por último rompen con sus familias. El día que llega su muerte física sólo se enteran de la misma el personal de la morgue.

El proyecto Lázaro pretende resucitar a estos muertos sociales. Su misión es principalmente preventiva, evitar que lleguen a estar muertos. Ya que cuando esto ha pasado sólo está en manos de profesionales el tratar de devolverlos a la sociedad. ¿Qué podemos hacer nosotros? Mantener vivas las relaciones con nuestros conocidos. Un saludo, un sms, una llamada, una visita. Cosas que nos pueden parecer poca cosa pero que son fundamentales para evitar que se conviertan en mayoría.

Es la visión social del networking, no sólo es interesante crear redes que nos permitan ganar en capital también lo son aquellas en las que podamos aportar algo de nosotros de manera generosa. Porque para crecer interiormente necesitamos de un entorno que nos lo permita.

1 comentario:

Irene Cuesta dijo...

El otro día estuve en una ponencia de Rojas Marcos (ver wiki de innovandis:innovandis.wetpaint.com)y hablaba precisamente de la importancia de estar conectados y de hablar con otras personas para no sentirnos aislados. Insistía también en el papel positivo que las nuevas tecnologías de la información y comunicación estaban teniendo para amortiguar lo que tu llamas "muertos sociales".

Interesante y real.

Irene